Publicado en: 2006-08-17 (562 Lecturas)
Bochornoso, vergonzoso, ignominioso... son algunos calificativos que definen a una entidad como la Organización Mundial de Boxeo que permite que un boxeador que no presenta pelea y se dedica a recorrer el ring y huir, temerosamente, con un estilo amateur, se consagre campeón. El perjudicado fue Héctor Javier Velazco, (72,300 Kg) que fue destronado por un alemán “Corre cuadriláteros” como Felix Sturm.
El argentino buscó incansablemente, al miedoso púgil local. La falta de acción hizo previsible un fallo cerrado, que podría finalizar en un empate. Sin embargo, el juez vernáculo Joachim Jacobsen (116-112) y el norteamericano Tom Miller (115-113) proclamaron nuevo campeón a Sturm, más allá que su par mexicano, Hugo Peniche (115-113) dio ganador al de Villa Gessell.
Desde el centro del cuadrilátero, Velazco no encontró la fórmula para encerrar al movedizo alemán. El argentino disparó un cross izquierdo, casi saltando, que hizo retroceder a Sturm.
Durante el quinto segmento, el alemán además de continuar bordeando el ring, intensificó su tarea en el contraataque.
Con un esquema característico del amateurismo, entrando con jab y saliendo, el alemán sumó puntos ante un argentino poco certero.
De tanto correr, el atleta local se fue desgastando gradualmente. Velazco asestó un derechazo pleno en el rostro que significó la mejor mano del pleito.
A pedido del rincón, el púgil de Villa Gessell quemó el resto de sus energías en las últimas vueltas. El alemán ya no se desplazaba tan hábilmente. Insólitamente Sturm no disparó ni un puñetazo en los tres minutos finales. Lateralizó como en todo el desarrollo. Velazco insistió con manotazos curvos. Los alemanes celebraron eufóricos el final. La algarabía predominó en los colaboradores de Sturm al conocer el veredicto.
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